Flores y plantas son temas muy propios de la acuarela, cargados de agua, de savia y color. Aprendí acuarela pintando flores y siempre descubro algo nuevo cuando la naturaleza es el modelo. Los pinceles, con sus puntas como hojas o pétalos, deslizan el pigmento sobre el papel y producen efectos orgánicos, casi vegetales.  Agua y color se mezclan produciendo efectos de gran frescura.